Inspirador discurso de Pablo Ferrara

Por Rubén Romero el 11 de diciembre del 2017

Este es el inspirador discurso que nos ofreció Pablo Ferrara al recibir nuestro Trofeo Filípides 2017, el nueve de diciembre pasado como parte del Maratón Powerade Monterrey.
Extracto: “Para Filípides la carrera de Maratón significó la muerte, para mí, correr el maratón, significó vida”.
“Agradezco de todo corazón al comité organizador del Maratón de Monterrey, y a la Asociación de Corredores, el inmerecido honor de recibir esta muy significativa medalla.
“Es para mí motivo de enorme alegría, tener cuatro años sin caminar, y poder seguir siendo parte de la comunidad deportiva, y muy especialmente, de la comunidad de mi deporte favorito: correr.
“Si me lo permiten, les leeré unas palabras que escribí para compartirles mi alegría.
“Considero que los deportes son la universidad del espíritu, y correr distancia, es la clase de tenacidad.
“Teniendo 16 años dejé el basquetbol y empecé a correr. Durante 15 años, el único deporte que practiqué fue el trote. Corría en la mañana, corrí de estudiante y ya trabajando. De viaje siempre corrí, incluso en mi luna de miel. Corría cuando hacía frío y bajo la lluvia.
“Cuando conocí la bici de montaña se me hizo muy divertido, y empecé a competir. Luego, también en carreras de aventura multideportivas. Pero como me gustaba correr, empecé a hacer triatlón, pero sentía que no era buena idea cambiar a algo nuevo sin haber logrado nada especial. Porque realmente hasta entonces solo corría por salud, y nunca había hecho menos de 50 minutos en un 10 K.
“Fue entonces que busqué a un entrenador y le propuse, que si creía que podía hacer que yo corriera, un 10 K, en menos de 40 minutos, le garantizaba que sería su alumno más obediente. Tras hacerme unas pruebas, cerramos el trato. Esas fueron auténticas clases de persistencia. 9 meses después lo logré por primera vez. Mi récord es de 38 minutos con 18 segundos.
“Tras esa meta cumplida, el triatlón olímpico se convirtió en mi deporte. Sin embargo, creo que lo más importante de esa época, fue que aprendí la diferencia, entre practicar un deporte, y entrenar un deporte. Porque es el compromiso de apegarse a un plan, el que te hace conseguir objetivos, y aumenta tu nivel de aprendizaje.
“Después de unos años de entrenar triatlón y viajar a competir a muchas partes de México descubrimos los Ironman, ya había corrido dos veces el maratón de Monterrey, y dentro de mi primer Ironman corrí mi tercer maratón. Aunque ese fue caminando prácticamente.
“Pero otra vez, a mí me jalaba mi gusto por correr.
“Por esos momentos en los que entras en una especie de éxtasis, en los que no sientes dolor ni cansancio, en los que pierdes la noción del tiempo, esos solo los experimentaba corriendo distancia, y los disfrutaba mucho.
“Así que le puse un nuevo reto a mi coach. Correr el maratón en menos de tres horas.
“Diez meses de entrenamiento específico, y lo logré al primer intento. Disfruté 4 años más de mis capacidades físicas hasta que la enfermedad me metió una zancadilla.
“La enfermedad que parece muchas enfermedades a la vez, la dividí en retos, y cada reto lo asocié a una carrera, y al igual que cada carrera, necesitas un plan, y estar dispuesto a apegarte al plan que siempre viene acompañado de sacrificios y mucho esfuerzo.
“Y hay dolor, y hay agotamiento y dan ganas de rendirse, pero lo soportas, y vas auténticamente templando el espíritu.
“Es cuando empecé a ver que mis estrategias funcionaban, que vi la importancia de los deportes en mi vida, no solo me dieron muchas alegrías y grandes amigos, todas esas largas horas de entrenamiento me habían cambiado hasta lo más hondo.
“Cada vez que preparaba mi cuerpo por fuera, adentro mi espíritu también era transformado.
“Esa estrategia aplicada, me llevo a mí, a ser dado de alta, y no de baja, de una enfermedad degenerativa y mortal. Por eso afirmo que los deportes son la universidad del espíritu.
“Para Filípides la carrera de Maratón significó la muerte, para mí, correr el maratón, significó vida.
“Mañana cuando corran, no piensen en su cuerpo, a su cuerpo déjenlo en automático haciendo para lo que lo han entrenado. Concéntrense en su espíritu. El espíritu al que sin darse cuenta estuvieron entrenando. Porque a la hora de los problemas, no es el cuerpo el que los sacará adelante. Es el espíritu el que los llevará a la meta.
“Muchas gracias, y que tengan una excelente carrera mañana.
Pablo Ferrara Fernandez.
Diciembre 9, 2017

Pablo Ferrara
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