Programa de entrenamiento

SEMANA 16 – “RECALIBRANDO” LA MENTE (LOS PARCIALES NEGATIVOS)

02 al 08 noviembre

Hasta hace pocos años se creía que el funcionamiento de la mente y el cuerpo eran actividades totalmente independientes entre sí al hacer el trabajo de correr.

Pero investigaciones realizadas por los fisiólogos están demostrando que el cerebro forma parte de un todo, que incluye a los músculos, el corazón, y los pulmones, donde el cerebro desempeña el rol de “gobernador central”, que es lo que determina el desempeño del atleta, asegura Matt Fitzgerald.

Dentro de este contexto, el cerebro funciona como un regulador que tiene una encomienda principal: proteger al organismo, evitando que llegue a niveles de esfuerzo que pongan en riesgo su integridad física.

La deshidratación, la acumulación del ácido láctico, la temperatura corporal y las reservas de glucógeno son sus principales fuentes de información, que pueden hacer que el cerebro dispare su señal de alarma, cuando de acuerdo a su calibración, el organismo llegue a niveles en las que peligre su integridad.

La alarma que emite el cerebro toma la forma de la fatiga, que obliga al corredor a bajar su paso, evitando problemas mayores. Pero lo que los fisiólogos han encontrado al analizar corredores “fatigados”, es que de acuerdo a sus estándares podrían haber mantenido su paso por más tiempo sin riesgo de problemas. Había margen para mantener su ritmo de carrera.

En la medida que se retrase el envío de la alerta de la fatiga podrás mantener tu paso por más tiempo, y mejorar tu rendimiento al correr. Pero, ¿Cómo lograr que el cerebro “aprenda” a retrasar el envío de esa señal de alerta?

El principio del Entrenamiento Cerebral es muy sencillo: Se entrena para retrasar el momento en que el cerebro emita la señal de fatiga, como si se “recalibrara” el sensor del tanque de gasolina de tu carro, para que te “avise” que faltará gasolina cuando al tanque le queden cinco litros en lugar de 10.

¿Cómo hacer esa re-calibración en el caso del corredor? La propuesta es aumentar levemente la intensidad con la que se realiza la última parte de las sesiones del entrenamiento, es decir, las de resistencia, fuerza y velocidad.

Para lograr lo anterior se tratará de hacer más intenso el último 25 por ciento de sesiones como tempo, de intervalos y las sesiones de carrera larga, que es lo que se hace al entrenar para correr “parciales negativos”.